Los votantes de la Región Autónoma Bangsamoro del Mindanao Musulmán acudieron a las urnas el 14 de septiembre para elegir el primer parlamento electo de la región, y el escrutinio no produjo mayoría alguna. A media mañana del 16 de septiembre, la Comisión de Elecciones había completado su cómputo del voto de partidos: el Bangsamoro Federalist Party, primero con 678.328 votos, el 35,54 por ciento, para dieciséis de los cuarenta escaños de partido; el United Bangsamoro Justice Party con 613.663, el 32,16 por ciento, para quince; la BARMM Grand Coalition con 391.266, el 20,5 por ciento, para ocho; y el Rayat Democratic Party con 68.839, el 3,61 por ciento, para uno. Cuatro partidos superaron el umbral del 2,5 por ciento que da derecho a escaños. Un quinto, con alrededor del dos por ciento, no lo superó.
La cámara tiene ochenta miembros: cuarenta repartidos proporcionalmente entre los partidos parlamentarios regionales, treinta y dos elegidos en distritos y ocho reservados a representantes sectoriales. Cuarenta y uno es la mayoría, y ningún partido está cerca de ella. Los líderes de los dos partidos que van en cabeza han dicho públicamente que buscarán aliados: Murad Ebrahim, del Justice Party, dijo que el partido «buscará partidos que puedan ser nuestros aliados para que podamos formar una coalición», y Abdulraof Macacua, de los Federalistas, calificó una coalición de «una situación inevitable», en declaraciones recogidas por Al Jazeera.
La Comisión de Elecciones dijo en la mañana del 15 de septiembre que se habían recibido 5.097 de los 5.212 partes de resultados electorales esperados —el 97,79 por ciento— y situó la participación en torno al 80 por ciento de los 2.393.202 votantes registrados, alrededor de 1,8 millones de papeletas; esas cifras son declaraciones del presidente de la comisión hechas al aire, no un cómputo publicado. Las proclamaciones de los ganadores de distrito comenzaron ese mismo día y continuaban provincia por provincia al cierre de esta edición.
Lo que hace que la aritmética merezca atención es la forma de la institución que hay detrás. Un reparto proporcional de cuarenta escaños premia a los partidos capaces de retener un tercio del voto, y hace que el segundo y el tercer partido sean necesarios, no meramente presentes. Una cámara que debe encontrar su propia mayoría convierte una elección en una negociación, y esta negociación comenzó antes de que terminara el recuento.
La región vota, los partidos cuentan, y ahora empiezan las conversaciones. El primer parlamento que Bangsamoro ha elegido jamás se construirá en una mesa.